Se llama Julián Palma Gamarra, y hoy celebra 101 años de una vida llena de anécdotas.

Este capiateño, que vive en la la zona de Campo Verde de la Compañía 10 a la altura del kilómetro 22 de la ruta 2, fue uno de los grandes héroes que defendieron a la patria guaraní, donde los bolivianos intentaron conquistar ese hermoso paraje llamado Chaco.

Sus nietos escribieron a Capiatá Noticia para hacer un homenaje a este sonriente abuelo y celebrar un día más de vida con él.

Compartimos un hermoso texto escrito por su nieto Antonio Fernández Palma:

En este 16 de febrero, una persona sencilla, de carácter afable, y con una actitud positiva siempre, cumple 101 años de vida, para inmensa alegría de sus hijos, nosotros sus nietos, sus bisnietos y tataranietos.

Siendo joven le tocó vivir momentos que quienes somos de la esta generación no quisiéramos vivir: ser como soldado fusilero participe de una guerra internacional que confrontó a dos pueblos hermanos, paraguayos y bolivianos, la Guerra del Chaco de 1932 a 1935, instigadas por intereses de grandes corporaciones que nada tenían que ver con los pueblos de ambas naciones.

Apenas culminada esta conflagración bélica y estando aún bajo bandera como soldado, le toca vivir de nuevo una nueva experiencia de batalla, esta vez una revolución interna, tras regresar de su permiso con motivo de su cumpleaños el día anterior.

El 17 de febrero de 1936 es participe nuevamente como soldado de un conflicto bélico, la revolución febrerista, de nuestro país.

Culminada esta época y ya nuevamente inserto en su ciudad natal Capiatá, contrae nupcias con Francisca Gamarra, su compañera de vida por largos años hasta la partida a la eternidad de ella.

De esta unión nacieron 10 hijos, de los que a su vez nacieron sus 53 nietos, y de estos 80 bisnietos, de quienes nacieron a su vez sus dos tataranietos.

Forjado en el fragor de la lucha, el contar con 10 hijos, jamás amilanó su espíritu de luchador por la vida.

Brindándoles lo mejor de sí mismo, orientándoles en la lucha por lograr una vida sencilla, honrada, pero digna, para ejemplo de sus descendientes.

Por ello, estamos felices de tenerlo con nosotros con toda la plenitud de sus sentidos, con sus recuerdos, su pasión por la música folclórica paraguaya y su afición por el fútbol.

El ejemplo de su trayectoria personal, de su solidaridad con quienes necesitan, su vocación de servicio, y su don de gente, así como el gran testimonio de su vida recta y ejemplar, constituyen el mejor legado que como ser humano nos lega a todos sus seres queridos.

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS ABUELO JULIAN PALMA!!

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