El asfaltado de calles trae progreso a las comunidades, pero también problemas para aquellos pobladores instalados antes de eso, como ocurre en varias zonas de Capiatá.

Las vías asfaltadas hace menos de dos años, ayudaron a que los capiateños dispongan de caminos de todo tiempo para su movilización, sin embargo, surge un inconveniente: la polución sonora.

Avenidas como San Pedro, José Asunción Flores, Rojas Cañada, Bernardino Caballero, en ruta 1, o las vías que conectan Rojas Cañadas con la avenida López Godoy, entre otras, permiten a los conductores evadir el embotellamiento que se genera tanto en ruta 1 “Mariscal López”, como en ruta 2 y así poder llegar a destino a tiempo y en buenas condiciones, lo que antes no se podía.

Pero como dijimos antes, el progreso también trae consecuencias negativas y una de ellas es el molestos sonido de los caños de escapes de las motos, los automóviles y lo buses chatarras que circulan por estas vías.

Estruendoso fin de semana

Los barrios por los cuales atraviesan estas vías asfaltadas son un poco más tranquilos y silenciosos entre semana, no así los fines de semana, sábados y domingos, donde los pobladores se concentran en sus viviendas.

Todo el embotellamiento que se genera en la Capital, se traslada las ciudades dormitorios los fines de semanas, que es cuando la gente pasa tiempo en su barrio o comunidad, o realiza sus tareas como ir de compra o pagar cuentas en los alrededores.

Es en esos días que descansar en el hogar se vuelve una calamidad por es estruendoso sonido de los caños de escapes que ensordecen a su paso. A esto se debe sumar que muchos conductores convierten las vías asfaltadas en pistas de carreras clandestinas, poniendo en riesgo la vida de los frentistas.

El ruido ensordecedor se siente en casi todo el día, toda la tarde y toda la noche, obligando a la gran mayoría a encerrarse en la habitación o huir del caótico ruído yendo a otros lugares.

PMT no sanciona

Que prevalezcan los caños de escapes ruidosos, tanto de motocicletas, automóviles y camiones o buses, es una evidencia clara que las sanciones aplicadas por la Policía Municipal de Tránsito de Capiatá son insuficientes o simplemente no sancionan por polución sonora.

Basta con realizar un recorrido por algunas de las calles mencionadas para corroborar lo escrito en este artículo.

¿Y las autoridades electas?

En la Ley Orgánica Municipal que se encuentra en la página web de la Municipalidad de Capiatá, se puede observar en el artículo 12, como una de las funciones de la Comuna en materia de transporte público y de tránsito (inciso c.) la regulación y fiscalización del estado de los vehículos con atención preferencial de la seguridad pública, a la higiene y salubridad, y a la prevención de la contaminación.

El pasado 23 de marzo, el concejal Hugo Nagel (PLRA) presentó una minuto solicitando a la Dirección de Transporte Público y Transito del municipio y a la PMT incautar los “roncadores” de las motocicletas específicamente, y multar a los propietarios de los vehículos.

Ese día, el concejal Néstor Castellano secundó el pedido de su colega e incluso recordó qué es lo que establece la ordenanza: “se procede a la demora de la motocicleta, previo control con el decibelímetro; luego, se expide la boleta para el pago de la multa, el propietario del biciclo debe adquirir un silenciador e instalarlo por su cuenta y una vez abonada la multa, retira la motocicleta. Queda en poder de la Municipalidad los aparatos roncadores que deben ser destruidos en un acto público, así como se realiza en otros municipios”.

Foto: ABC Color.

Comentarios

comentarios