Texto: Infobae.

A pesar de ser un acto natural y saludable, el amamantamiento en lugares públicos todavía es un tema tabú.

Aunque se trata para muchos de una cuestión superficial o frívola, las nuevas dinámicas de comunicación son un espacio primordial de expresión y reivindicación social.

Cuando los emojis se transformaron en un vocabulario visual indispensable en las múltiples plataformas de mensajería instantánea y redes sociales, lentamente fueron surgiendo los reclamos para que aparezcan dibujos que representen adecuadamente todas las etnias, las profesiones en ambos sexos y los distintos formatos de familia.

A principios de 2017 el Consorcio Unicode, la entidad que regula y decide los emoticones que se convierten en oficiales, anunció que en el transcurso de este año se incorporarían 69 nuevos diseños donde había una selección variopinta de representaciones, hasta ese momento no oficial.

Duendes, elfos, vampiros, zombies, una cara pidiendo silencio, otra vomitando, personas haciendo yoga o escalando, una cabeza explotando y, entre tanta extravagancia, una mujer amamantando.

A pesar de que parece ser un debate de otro siglo, en los últimos años en el mundo se dieron casos de mujeres que se vieron obligadas a dejar de amamantar en público y expresiones en redes sociales en contra de la exposición de un acto tan natural como darle el pecho a un hijo para alimentarlo.

Todavía es una cuestión de carácter global y decenas de organismos internacionales se pronunciaron en favor de los enormes beneficios que representa para la salud la lactancia materna en los primeros dos años de vida.

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