Se llama Sandra Morínigo, vive en el kilómetro 23 de la ruta 1, fue entrevistada por ABC Revista, allá por marzo del 2016, por ser una mujer que trascendió más allá del género.

¿Cuál es su mérito? se preguntarán, pues el de romper un paradigma de creer que manejar un taller de motos y repararlas, es un trabajo solo para hombres.

Transcribimos la nota que hizo la periodista Nancy Duré a la capiateña:

“Cualquier mujer puede dedicarse a este oficio”

Sandra Morínigo no le teme a la fuerza ni a los desafíos. Por eso cuando su hermano decidió abrir un taller de motos en su casa, no dudó en sumarse al equipo, previa capacitación.

“Desde agosto de 2015 estoy trabajando con mi hermano en motor y parte eléctrica. Al principio, comenzamos con una gomería y lavado; ahora, ya solucionamos cualquier problema de moto”, dice riendo y haciendo gala de su fuerza al tocar un motor.

Sus inicios algunos dudaban de su capacidad, “ndo jeroviai che rehe”. Pero ella demostró con hechos que el talento no se mide por el género. “En un día soluciono el problema que sea, de cualquier modelo de moto”, se jacta. “Y trabajo con garantía de un mes”, añade.

Como tenía el pelo muy cortito, siempre está con remera holgada y su constitución física no es pronunciadamente curvilínea, a veces, ni se dan cuenta, “después recién y mejor para mí”, dice riendo.

Junto con su hermano tiene pensado ampliar el taller con venta de repuestos.

“Es lo que vamos a hacer más adelante, también quiero ser réferi de hándbol, por eso estoy estudiando en la Secretaría Nacional de Deportes. Me fui un tiempo y después dejé, pero quiero retomar porque también me gusta mucho”, cuenta.

A sus 22 años, Sandra trabaja, posiblemente, en una de las profesiones más exigentes desde el punto de vista físico para la mujer. Dice que uno de los desafíos a los que se enfrenta, día a día, es el esfuerzo.

Otra desventaja es lo “desaseado” que puede ser el trabajo, pero es lo que le gusta.

“Cualquier mujer puede dedicarse a este oficio, ahora ya no hay discriminación, pero te tiene que gustar mucho”, dice.

Definitivamente, las mujeres tienen mucho que aportar al mercado laboral. Es necesario que se confíe más en ellas a la hora de contratar y que no sean descartadas, a primera vista, por ser mujeres.

Aunque aún tienen un reto doble, no solo el de encontrar una oportunidad acorde con su preparación, sino el mismo nivel salarial que los hombres. Si bien se está avanzando en este punto, todavía queda un buen trecho.

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