Ocurrió en la mañana del miércoles, un grupo de taxistas tomaron las calles aledañas a la Municipalidad de Capiatá, mientras sesionaban los concejales, para exigir la habilitación de una parada.

Minerva Tielke, funcionaria de la Municipalidad recibió una llamada de urgencia avisándole que su hija se descompensó.

“Yo estaba llorando y suplicando para que me dejarán pasar y me decían que no iban a salir”, comentó Minerva a este medio, señalando que su vehículo estaba en el estacionamiento, dentro del predio municipal.

Relató que cerca de las 11:30 del día citado, le llamaron porque su niña tenía fiebre muy alta y temblores, que le ocasionaron un desmayo.

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Ante esa situación la madre, desesperada, intentó salir del lugar pero no pudo y pese al llanto y a las súplicas, los taxistas no le dieron paso.

“Yo estaba desesperada y le llamé al presidente de la parada que es Víctor Frutos, quien resultó ser mi tío, porque es el marido de la hermana de mi papá”, dijo.

Comentó que al llamar a su tío para pedirle que los taxistas le abrieran paso, este le respondió: “no, esperá” y luego cortó la llamada.

“De la desesperación, dejé mi auto en marcha y uno de los taxistas me llevó a mi casa y por el camino, me dijo que no era de Capiatá, sino que vino de San Lorenzo porque le pidieron apoyo”, manifestó la directora de la Secretaria de la Mujer de la Municipalidad.

Minerva dijo que llegó a tiempo para socorrer a su hija y que una patrullera de la Policía Municipal de Tránsito ya la esperaba frente a su casa, para trasladar a su niña al hospital.

“Yo no tengo nada contra los taxistas, pero si la situación hubiese sido grave, yo no sé qué reacción hubiese tenido”, respondió cuando se le consultó si demandaría a los taxistas.

La Junta había resuelto que mientras continúe el proceso judicial que tenía encima el dueño de la parada, no podía ser habilitada.

Finalmente, el Intendente resolvió otorgarle un permiso provisorio.

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