Una familia del asentamiento Don Antonio de Capiatá, Departamento Central, vive en la primera casa construida con ladrillos hechos de plástico en el Paraguay. La edificación -que surgió como un trabajo final de grado- está por cumplir un año. ¿Cómo es vivir entre paredes hechas con hule?

Cinthia Carolina Espínola y Américo Arrúa, como muchos otros, llegaron hasta el asentamiento Don Antonio con el sueño de contar con la casa propia. Sin embargo, la pareja nunca imaginó que su anhelo sería posible gracias a los desechos.

La casa mide unos 37 metros cuadrados, pero puede ampliarse a 90. Tiene dos habitaciones, una sala comedor, área de lavado y un sanitario. Entre sus cimientos y paredes fueron utilizados 9.000 ladrillos hechos con bolsitas de supermercado, restos de cables y de botellas.

“La experiencia es excelente. Cuando afuera hace frío, no se siente y el calor se soporta perfectamente, aunque no tenga aire. No filtra, no hay humedad. Nada se compara con la felicidad de contar con un techo propio”, expresó Cinthia Carolina Espínola (26), quien hace seis meses habita la casa.

Confesó que tuvo dudas cuando supo que la casa que le adjudicaron sería construida con ladrillos a base de plástico. “Mis dudas eran principalmente si es que iba a funcionar”, dijo. Añadió que, tanto para ella como para su esposo, la experiencia no deja de sorprenderlos y es un aprendizaje constante acerca de lo útil que es el reciclar.

El déficit habitacional en el Paraguay es de 1.100.000 unidades y 500.000 solo en Asunción, según el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (Minurvi). La cifra corresponde a un censo realizado en el 2012.

La mayor parte de las personas que no poseen una residencia propia se encuentran en la franja de la pobreza o de la pobreza extrema y son precisamente aquellas que habitan los puntos ribereños de las distintas localidades; pero también están aquellas que, a pesar de ganar más que el salario mínimo, no pueden comprar departamentos o viviendas debido a su alto costo en el mercado.

Prototipo

La vivienda de la familia Arrúa Espínola es un prototipo de vivienda social que se hizo realidad como un trabajo final de grado realizado por la ingeniera Carolina Aquino, egresada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), y que hoy está a un paso de transformarse en una empresa.

El prototipo fue expuesto intencionalmente a condiciones extremas, ya que fue construido a orillas de una naciente, donde se concentra mucha humedad. Además, en la zona hay poca vegetación y el calor se siente aún más, explicó la proyectista.

Si bien los ladrillos hechos con restos de cables y botellas de plástico están patentados en otros países, la ingeniera Carolina Aquino desarrolló un tercer tipo de mampostería hecha con bolsitas de supermercado.

El producto fue sometido a pruebas de presión, compresión y resistencia al fuego en el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) y está en proceso la patente para su comercialización.

¿Cuánto costó la vivienda?

Para crear cinco a seis ladrillos se requieren unas 100 bolsitas de polietileno. El material se mezcla con cemento para obtener el ladrillo, siendo el plástico el compuesto principal para la fabricación.

El prototipo construido en Capiatá requirió de unos 9.000 ladrillos y, para ello, se compró el material de recicladoras. Los fondos fueron provistos por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

La ingeniera comentó que cada ladrillo tiene un costo que oscila entre G. 330 y G. 350, dependiendo del precio del cemento, mientras que la construcción de la vivienda requirió de una inversión total de G. 40 millones. En este caso, la familia fue adjudicada gratuitamente, al tratarse de una prueba.

“El trabajo de grado fue pensado para contribuir con el medioambiente y poder aplicar el prototipo como un proyecto social. La idea final es que se pueda hacer la trasferencia tecnológica para que la gente humilde recicle el plástico, se consigan fondos para adquirir el cemento, y así puedan fabricar ellos mismos los ladrillos para sus casas”, explicó Carolina Aquino.

La creadora de los ladrillos a partir de bolsitas y botellas de plástico estima también que en unos tres meses saldrá al mercado el primer lote de ladrillos reciclados fabricados en el país. Un pedido de 10.000 unidades puede ser entregado en un plazo de 30 días. La alternativa puede significar una importante reducción en los precios de las viviendas.

Ubicación

El prototipo semilla se encuentra en el asentamiento Don Antonio de Capiatá, Departamento Central. En este lugar viven unas 100 familias, de las cuales 78 cuentan con viviendas de material y 29 aún viven en casas precarias. La comunidad tiene nueve años de antigüedad.

El asentamiento se sitúa a orillas de una naciente de agua, a unos 600 metros de la ruta 2, a unos 23 kilómetros de Asunción.

Fuente: Última Hora. 

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