El diario Crónica entrevistó a dos agentes municipales de tránsito de Capiatá, para conocer su experiencia en el puesto. Más abajo transcribimos integramente el artículo.

Vanessa Vera (18) hace un año y seis meses que forma parte del plantel de la Policía Municipal de Tránsito de Capiatá, suficiente tiempo para saber lo que se siente estar día a día dirigiendo el infernal tráfico y más aún por el desafío que represente su condición de mujer, ya que por ese motivo muchos conductores alhaja no quieren respetar su autoridad, según denuncian.

También Adriana Migone (21), que está hace poquito, cuatro meses, cuenta la odisea que es llevar el uniforme siendo mujer.

Pero ambas aseguran que esto no es obstáculo, pues a ellas les gusta lo que hacen y sueñan con ir escalando dentro de su profesión.

“Mucha gente a nosotras las inspectoras de tránsito nos discriminan por ser mujeres, a veces cuando hacemos barrera, si no hay un hombre con nosotras no se quedan, pasan nomás rápido.

Encima, no son solo los hombres, hay muchas mujeres que nos hacen eso”, contó Vanessa primeramente.

Una experiencia que nunca va olvidar es cuando una embarazada le prendió uno por la cara. “Che aligáma”, dijo entre risas.

“La señora venía en contramano con su marido y un menor atrás, le atajé y le expliqué la infracción y me prendió uno por la cara”, recordó.

Por su parte, Adriana Migone, dijo que al principio le costaba mucho todo porque la gente “es prepotente y te grita nomás”, he’i, pero que poco a poco se va haciendo más fuerte.

Ayer, las cachamos a ambas dirigiendo el tránsito frente a una escuela, cuidando así a los más chiquitos.

Los inspectores de tránsito hacen de todo, desde dirigir el tráfico hasta los controles en barrera umia.

Las chicas de la PMT de la ciudad de Capiatá tienen el apoyo de la comisaría local ante cualquier altercado.

Ambas sueñan con crecer en su trabajo. Les gustaría formar parte de la motorizada, esperan que haya en Capiatá.

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