Gui Dalzoto, un videografía brasileño, contador de historias o storyteller en inglés, de 34 años, tuvo un sueños desde chico, el de contar historias reales. Pero no sabía cómo.

Gui Dalzoto, en la primera jornada del workshop

Empezó a buscar por el mundo, las herramientas que le ayudarán a cumplir su meta y fue así que conoció a Santi Veiga.

A partir de allí, comenzó a buscar esas historias reales, con personas comunes, a quienes empezó a conocer.

“Para mí lo que hago es un legado”, dice Gui, y seguidamente afirma con toda seguridad que “mi historia es contar tu historia”.

A los 13 años comenzó a grabar con las antiguas cámaras que usaban el VHS, puesto que su familia, encabezando por su padre, se dedicaba a grabar y fotografíar eventos sociales.

Con el tiempo, Gui comenzó a notar que lo que hacía era monótono, no tenía sentido, sacaba la cámara y se ponía a grabar a personas que no conocía.

Y allí, como una especie de iluminación, se dio cuenta que tenía que conocer a esa gente para saber su historia.

“No me importa que tengas el mejor equipo, lo más importante es que tengas la mejor historia”, expresó.

Entonces comenzó a escuchar a las personas y a partir de allí obtener sus historias. Al principio, preparaba los documentales sin costo y, luego, cuando la gente vió el resultado, nunca más paró.

Siendo un storyteller, recomendó a los paraguayos a entender que lo que hacen “tiene un poder muy importante en la vida de las personas”, porque no se trata solo de registrar imágenes, es hacer que esas imágenes tenga un propósito para el futuro.

“Siempre digo que los productos tienen plazo de validez, las historias no”, agregó

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