El vergonzoso caso fue divulgado ayer de mañana, cuando el propio subcomandante de la Policía, comisario general Luis Cantero, intervino el cuartel del departamento de Armas y Municiones situado en el kilómetro 21 de la Ruta 1, en Capiatá.

Cantero fue informado por el jefe de la citada dependencia, comisario principal José Benjamín Segovia Cáceres, de la desaparición de al menos 42 fusiles que estaban en guarda y que fueron sustituidas por réplicas de juguete, algunas de plástico y otras de madera, así como por algunas de aire comprimido y airsoft.

La mayoría de las armas de guerra robadas descaradamente, aunque ya estaban en desuso, aún funcionaban perfectamente.

Se trata de fusiles FAL calibre 7.62 que fueron llevados hasta el citado cuartel desde distintas jefaturas departamentales de la Policía y de otras unidades que renovaron su equipamiento bélico con armas más modernas pero de poderío inferior, como los rifles de asalto Galil y M4, de calibre 5.56.

Fuente: ABC Color

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